domingo, 3 de abril de 2016

La prosa kebab.

No soy capaz de recordar las veces que hemos comido kebab. Lo que si recuerdo es el sabor especiado de la carne, la grasa goteando en el metal y la  ensalda que de la cual prescinde. Hoy he soñado que me comía un durum en Estambul. Ya solo me queda eso, el sueño y el recuerdo

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